En el mundo del fitness y el wellness, no es novedad que la alimentación ha sido y es un gran activo a la hora de cuidarnos. Todo ahora está adicionado con proteínas. Viendo esto, una pareja de un pequeño pueblo de Santa Fe, dueños de un gimnasio, un poco en broma dijeron «¿y si le agregamos proteína a la yerba?» Lo que sucedió luego es una historia que vale la pena contar.
Federico Serrano y Karen Márquez llevan años al frente de un gimnasio en Presidente Roca, un pueblo de unos 800 habitantes en el sur de Santa Fe.

Un día, entre mates y charlas con alumnos, surgió el comentario. Lejos de quedarse en el chiste, Fede llegó a su casa, lo habló con Karen y al día siguiente los dos se fueron al supermercado a revisar los paquetes de yerba en la góndola. El resultado fue revelador: ninguna marca aportaba proteína. La mayoría marcaba entre cero y 0,2 gramos por porción.
Ahí nació Pro Mate.
EL PRODUCTO
El desafío no era sencillo. Incorporar proteína a la yerba sin modificar su sabor, color ni textura requería una tecnología muy específica. Después de pruebas caseras fallidas —hornito eléctrico, bowls, proteína de gimnasio— llegaron al lecho fluidizado: un cilindro de acero inoxidable con aire caliente circulando a temperatura controlada, donde las hojas de yerba flotan mientras se las recubre con una solución de proteína vegetal de manera uniforme y casi imperceptible.
La clave era que esa proteína sobreviviera los 90 o 95 grados del agua del mate y pasara por la bombilla. Hoy, cada 100 gramos de Pro Mate contiene aproximadamente 12 gramos de proteína vegetal, de los cuales se liberan entre 10 y 11 con medio termo. La yerba tradicional aporta cero.

El proceso está protegido por una patente iniciada por vía PCT (de alcance internacional), con publicación prevista en Argentina para noviembre de este año. Pero Fede insiste en que su mayor activo no es el papel: es el know-how acumulado, los parámetros de temperatura, velocidad de aire y flujo que llevaron dos años de errores aprender a controlar.
“La innovación a veces empieza en esas charlas diarias, no en una mesa de negocios. Si tenés esa intuición, tenés que seguirla.” — Federico Serrano, co-fundador de Pro Mate.
LA FÁBRICA
El proyecto estaba pensado originalmente para instalarse en Misiones, cerca de los productores de yerba. Pero terminaron eligiendo quedarse en Presidente Roca. La razón es simple: en esta etapa necesitan estar al lado de la máquina, ver el proceso, garantizar la calidad antes de delegar. La commune local los acompañó con las habilitaciones y aceleró los trámites.

El equipo lo integran tres personas: Fede en la parte técnica e industrial, Karen a cargo de marca y comunicación, y Francisco —hermano de Fede e ingeniero industrial— en la eficiencia del proceso productivo. Karen y Fede también son pareja, lo que significa que muchas reuniones de trabajo son un sábado a la noche en casa.
“Un negocio se construye con resultados y no solamente con entusiasmo.”
— Federico Serrano
LO QUE VIENE
Pro Mate está en ronda de inversión. Sin entrar en números, Fede tiene en claro el mensaje para quienes los acompañen: compromiso, transparencia y objetivos concretos. Cada pack va a incluir un código QR que lleva a todos los análisis de laboratorio y curvas de absorción, para que el consumidor pueda verificar lo que dicen.
La visión es más amplia que el mercado local. El mate viene siendo reconocido en el mundo como alimento funcional, y agregar proteína vegetal lo posiciona en una categoría nueva. Desde el interior de Santa Fe, con tecnología propia y patente internacional, Fede y Karen apuestan a que la broma del gimnasio termine siendo una empresa con proyección global.

Por César Viola Díaz · Presidente Roca, Santa Fe · Octubre 2026
